
La reciente crónica de Nacho Meneses en El País pone sobre la mesa una cuestión que abordamos profundamente en nuestra labor docente y editorial: el impacto de la Inteligencia Artificial en la capacidad crítica de los alumnos. El artículo destaca cómo centros educativos —incluyendo ejemplos inspiradores en el entorno rural gallego— ya están utilizando la IA para proyectos de memoria histórica, accesibilidad y verificación de datos.
Como autores de «Inteligencia Artificial en el aula: Aplicaciones de la IA en la docencia», compartimos la visión de que la tecnología no debe ser un sustituto del pensamiento, sino un catalizador. El reto no es tecnológico, sino mental: debemos enseñar a los estudiantes a cuestionar los algoritmos, a verificar las fuentes y a entender que la verdadera «inteligencia» reside en la capacidad de relacionar ideas con propósito y ética.
Agradecemos la posibilidad que nos a dado Google de enseñar lo que hacemos y haber participado el pasado 12 de mayo en «Aprender en la era de la IA», ha sido un inmenso placer.